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Medios electrónicos de pago

Medios electrónicos de pago, la clave para transitar hacia una economía libre de dinero en efectivo y lograr la inclusión financiera

El crecimiento de los medios electrónicos de pago sigue siendo una de las prioridades para el sector financiero y comercial en México. La conveniencia de pasar de una economía basada en el uso de dinero en efectivo por canales digitales seguros, es uno de los principales objetivos de la agenda política nacional a través del Programa de Impulso al Sector Financiero (PISF), o las múltiples iniciativas del Banco Mundial, Banco de México, CNBV, entre otras entidades, que buscan a toda costa, la inclusión financiera a través de los medios electrónicos de pago.

Pero, ¿cuáles son los retos a vencer? Uno de los más lógicos es lograr la inclusión financiera al segmento de la población que no cuenta con ningún servicio financiero pese a la dispersión geográfica. Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) muestran que a diciembre de 2018, la banca múltiple tenía al menos una sucursal, cajero automático o terminal punto de venta en 72% de los municipios del país.

Esa falta de infraestructura financiera, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), deja a 25.1 millones de mexicanos sin acceso a productos o soluciones financieras que les servirían para impulsar su desarrollo económico.

Sin embargo, la ENIF 2018, revela que sólo 47% de la población adulta poseía una cuenta de débito; 40% indicó tener una cuenta de ahorro para el retiro; 31% tenía un crédito y solamente 25% tenía algún tipo de seguro.

Esto significa que es necesario que más personas utilicen servicios y productos financieros, como banca en línea y plataformas digitales, y también, que los bancos encuentren formas de atender a segmentos poblacionales más amplios con productos y servicios de menor costo; considerando que la mayor parte de la población de mayor a 15 años de edad inicia su relación con el sistema financiero mediante la apertura de una cuenta.

Sin embargo, según la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, publicada por el INEGI a fines de 2018, 549 de los 2,458 municipios que conforman el país siguen sin acceso a servicios y productos financieros, como cajeros automáticos, terminales punto de venta o corresponsales bancarios, y mucho menos una sucursal bancaria.

Lo que abre una gran oportunidad para una evolución de los servicios digitales y medios electrónicos de pago basados en el teléfono móvil y el internet, que está siendo impulsada por las empresas de tecnología financiera (Fintech, por su abreviación en inglés), y puede dar la pauta a los bancos a reducir costos e impulsar la inclusión financiera.

Si consideramos la Política Nacional de Inclusión Financiera de México, se busca un sistema financiero integrado con seis puntos clave, como: desarrollo de conocimiento para el uso efectivo y responsable del sistema, uso de innovaciones tecnológicas para la inclusión, desarrollo de la infraestructura en áreas no cubiertas, mayor acceso y uso de servicios formales entre la población excluida, mayor confianza en el sistema mediante mecanismos de protección del consumidor y generación de datos y mediciones para la evaluación de los esfuerzos de inclusión.

Lo anterior nos lleva a una nueva brecha de análisis, y es que el desarrollo tecnológico aunado a una mayor competencia, obliga a los bancos a innovar a través de herramientas tecnológicas, para adaptarse al estilo de vida digital de los clientes. Un ejemplo claro de “reinventarse o morir” se puede ver en veinte de los bancos más grandes del mundo, que han perdido un cuarto de su valor de mercado lo que, combinado, suman un total de aproximadamente 465,000 millones de dólares, según datos de FactSet.

¿Cómo afecta este escenario a México? Bueno, cinco de los siete bancos más grandes de México son extranjeros y forman parte de algunas de las principales franquicias mundiales, contribuyendo significativamente a sus ganancias.

En conclusión, México tiene que dejar de ser una economía de dinero en efectivo por los altos costos que involucra y moverse a una cultura de medios electrónicos de pago con la infraestructura tecnológica que permita adaptarse a las nuevas condiciones digitales, presentes y futuras.

Los números hablan.

En 2017 había más de 64 millones de personas con teléfonos inteligentes y solo 34 millones de cuentas bancarias.

Existen en México 180,000 localidades con menos de 500 habitantes que no cuentan con servicios financieros en el país.

Según cifras del Banco Mundial, alrededor de 2,500 millones de personas no utilizan servicios financieros formales y 75 % de personas de escasos recursos no tienen cuentas bancarias.

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